Domingo, 31 Mayo 2020 10:28

Memoria y olvidos frecuentes.

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¿Le ocurre?

La memoria es el proceso psíquico que permite guardar, ejecutar y reproducir recuerdos anteriores ya sean mediatos o de larga duración en el tiempo. Muchas veces la memoria nos juega una mala pasada y se produce el fenómeno del olvido, esa incómoda sensación de intentar recordar una vivencia cuando demandamos de ella, pero no podemos evocarla justo en el momento que la necesitamos.

¿Sufre problemas de memoria?

A menudo se pregunta: ¿A qué viene esto?, ¿Qué era lo que tenía que comprar?, ¿Dónde lo habré dejado?, ¿Qué número era?, ¿Tomé ya la medicación? lo cierto es que el olvido, es producido por múltiples causas, falta de ejercicio mental, motivación, ansiedad, depresión, automaticidad de las tareas diarias, la desatención, entre otras.

Pongámonos a prueba con una pregunta sencilla: ¿Recuerda cuál fue su cena el lunes de la pasada semana?

Probablemente, algunos con mucho esfuerzo, puedan responder. En cambio, otros podrán hacerlo, refiriéndose a la misma, como una ocasión única. Pongamos un par de ejemplos: la celebración de un ascenso laboral, o haberla compartido con alguien especial, y que todo esto le permita describir con lujos de detalles lo que se deleitó.

Múltiples y subjetivos pueden ser los relatos, a las diversas manifestaciones del olvido. Algunas teorías suponen que el recuerdo se debilita o se pierde con el tiempo si este no se emplea. Otras sustentan, que cuando se asocian dos o más recuerdos semejantes pueden interferir en la recuperación de los otros y en la evocación de la experiencia vivida.

¿Qué hacer para ayudar a la memoria a combatir el olvido?

Prestar atención a lo que hacemos empleando nuestros sentidos, evitando realizar más de dos tareas a la vez. Prevenir la ansiedad y la depresión con la práctica de técnicas de relajación. Pretender no equivocarnos, querer ser perfectos y rápidos, sólo genera ansiedad y frustración, por tanto, es una mala praxis si deseamos no ser tan olvidadizos y tener una memoria sana. Planificar nuestro tiempo, puede ser un buen ejercicio para recordar las tareas que se vamos a desempeñar.

El desarrollo de hábitos como la lectura, nos permite apropiarnos de nuevos conocimientos, fortalece la imaginación y activa la mente. El recuento de lo leído es una buena técnica que emplear. Retar a la memoria con el aprendizaje de nuevos idiomas, tener una buena higiene del sueño, durmiendo ocho horas diarias y respetando los horarios cada día, nos mantendrá más atentos. Usar la mano que cotidianamente empleamos menos en tareas pequeñas, memorizar números de teléfono y listas de tareas pendientes, intentar no anotarlas es otro recurso mnemotécnico. En momentos de ocio, resolver acertijos, crucigramas, puzles o armar rompecabezas. Realizar deporte moderado ayudara a mantener un estado físico y mental saludable. Una dieta equilibrada, rica en antioxidantes, vitaminas y minerales, con alto contenido en vitamina C, E y Omega 3 evitará el deterioro cognitivo.

Beneficios de ejercitar la memoria

Imaginemos que podamos aumentar nuestra capacidad para recordar textos, guiones, guías de exámenes y que ya no tengamos que depender de recordatorios del móvil para citas, eventos o reuniones. Si nos ejercitamos adecuadamente evitamos la aparición de enfermedades degenerativas que producen un declive desfavorable de la memoria en etapas avanzadas de la vida como las demencias. Al ejercitarnos podemos desarrollar nuevas interconexiones neuronales y reducir el riesgo de padecer enfermedades neurológicas, solo resta apretar el botón de inicio recordando siempre que la salud mental nos ayuda a ser más fuertes.

Por: Gabriela Rosales Delgado - Lic. Psicología

Instagram: @grosalesdelgado #Psicología

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