Lunes, 25 Mayo 2020 09:07

La importancia de trabajar el Suelo Pélvico.

Escrito por Elena Valiente
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Es cada vez más frecuente escuchar hablar a personas que buscan soluciones para reforzar su suelo pélvico y así prevenir o corregir patologías como la incontinencia urinaria, caída de órganos (prolapsos genitales) o dolor pélvico, entre otros. Existe una gran variedad de estrategias terapéuticas para abordar cada una de estas disfunciones, pero ¿sabemos realmente para que sirve cada tratamiento?, ¿Sirve para todo el mundo?, ¿Existen contraindicaciones?

El suelo pélvico es un conjunto de fascias, músculos y ligamentos que cierran la pelvis en su parte inferior. Su principal función es la del sostén de los órganos (vejiga, útero, vagina y recto), aporta estabilidad a la pelvis y zona lumbar junto a la musculatura profunda del abdomen (transverso del abdomen), controla los esfínteres uretral y anal (para evitar los escapes) y juega un papel importante en la sexualidad, ya que tapiza las paredes vaginales.

EJERCICIOS DE KEGEL:

Estos ejercicios fueron ideados por el Doctor Arnold Kegel en la década de los 40 y se utilizan principalmente para mejorar la función del esfínter uretral y anal, potenciando las fibras musculares tipo II (que constituyen tan solo el 20% de la musculatura perineal). Estas fibras son de contracción rápida y se fatigan con facilidad, por eso es aconsejable practicar estos ejercicios varias veces al día durante periodos cortos de tiempo (no más de 2-3 min seguidos). Están indicados principalmente en mujeres con incontinencia urinaria de esfuerzo (escapes al toser, estornudar, saltar, cargar un peso…), de urgencia (escapes que se producen justo antes de llegar al baño, o cuando estamos metiendo la llave en la cerradura de la puerta de casa), incontinencia fecal (dificultad para retener los gases y/o heces) y en hombres que padecen incontinencia después de una cirugía de próstata. Para muchas personas es difícil reconocer la musculatura perineal e intentan hacer los ejercicios de Kegel durante la micción, cortando y soltando durante la salida de orina, pero esta práctica está totalmente desaconsejada, ya que no dejas que la vejiga se vacíe por completo pudiendo ocasionar infecciones de orina de repetición (cistitis).

Los fisioterapeutas en la consulta disponemos de varias herramientas de trabajo para conseguir que el paciente aprenda a realizar estos ejercicios. En primer lugar, mediante una exploración vaginal o rectal, le pediremos al paciente que intente imaginar que quiere retener los gases y la orina a la vez. En el caso de que veamos que no existe contracción alguna, emplearemos la electroterapia para provocar esa contracción de manera refleja y tras varias sesiones le enseñaremos a trabajar con el biofeedback, que consiste en un electromiograma que refleja en la pantalla del ordenador la presión que realiza el paciente con su musculatura a través de una sonda situada en vagina o recto.

Estos ejercicios no estarán indicados en los casos de disfunciones de suelo pélvico derivadas del excesivo tono de esta musculatura, como podrían ser los vaginismos y algunas dispareunias (dolor durante las relaciones sexuales).

ESFERAS PÉLVICAS O BOLAS CHINAS:

Las bolas chinas, pese a su nombre, tienen origen en Japón, ya que las utilizaban las geishas para fortalecer la musculatura del suelo pélvico. El mecanismo normalmente está formado por una o dos bolas, unidas por un cordón, en cuyo interior se encuentra otra bolita más pequeña que choca contra las paredes de la bola que la contiene cuando, al llevarlas colocadas, la mujer camina o simplemente está en movimiento.

La vibración que produce el choque de esta bolita contra las paredes vaginales provoca una contracción involuntaria y continua de los músculos, aumentando la circulación sanguínea, la lubricación y el tono muscular. En este caso podemos decir, que trabajan las fibras tipo I que son de contracción lenta y poco fatigables, por eso, estás su pueden utilizar durante periodos más largos de tiempo. Aunque el trabajo con las bolas se hace de manera progresiva se pueden llevar incluso más de 30 min seguidos.

Está indicado para cualquier mujer con debilidad perineal como terapia preventiva, por ejemplo, antes de quedarte embarazada, también tras el parto (pero con cuidado, dejando pasar la cuarentena y tras la visita de un fisioterapeuta especializado para que valore el estado de tu suelo pélvico y diseñe un plan de recuperación adaptado a tus necesidades), en la menopausia, y en mujeres que practiquen deportes de impacto.

Es muy útil también como complemento a los tratamientos de suelo pélvico en pacientes con incontinencias urinarias, recuperaciones postpartos o mujeres con disminución de la sensibilidad y lubricación en las relaciones sexuales.

Estaría contraindicado durante el embarazo, en el postparto inmediato, si existe una hipertonía o aumento de tono muscular excesivo, si existe dolor en la zona perineal, en infecciones vaginales o urinarias, o tras cirugía pélvica (en este caso, tendríamos que esperar la recomendación médica, que suele ser aproximadamente de 6 a 8 semanas).

GIMNASIA ABDOMINAL HIPOPRESIVA :

Los ejercicios hipopresivos, se dieron a conocer gracias a la ginecóloga Bernadette de Gasquet y el Dr Marcel Caufriez, en su búsqueda por conseguir un trabajo de la musculatura abdominal que no tuviera repercusiones negativas en el suelo pélvico. Hasta hace unos años para tener un vientre plano, siempre se decía que había que hacer muchos abdominales «tradicionales», flexionando el tronco ; pero de lo que no se hablaba, es de que estos resultaban muy perjudiciales para la columna lumbar (pudiendo agravar lesiones) y para el periné, (acentuando problemas como la incontinencia urinaria, las caídas de órganos o la diástasis abdominal, que es la separación de los músculos rectos del abdomen a la altura de la línea alba). Por todo ello, surgen este tipo de trabajo, que consisten en la realización de posturas y movimientos combinados con ejercicios respiratorios y apneas, que buscan disminuir principalmente las presiones a nivel del abdomen, columna lumbar, pelvis y suelo pélvico. Esta técnica, que siempre debe ser guiada por un profesional, busca principalmente trabajar la faja abdominal (musculo transverso profundo del abdomen) y el suelo pélvico (fibras tipo I), que son músculos diseñados para mantener una correcta postura, y dan sostén a los órganos pélvicos (vejiga, útero, vagina y recto).

Con esta terapia conseguimos: reducir el perímetro abdominal entre un 8-20%, disminuir el riesgo de padecer hernias inguinales y abdominales, prevenir la incontinencia urinaria y prolapsos genitales, mejora la vascularización y drenaje de la pelvis menor, mejora el retorno venoso de las piernas, mejora el tránsito intestinal, ayuda en la recuperación de la diástasis abdominal, mejora la postura corporal y se normalizan las tensiones musculares aliviando los dolores de espalda. Lo puede realizar cualquier hombre o mujer, excepto las embarazadas o aquellas personas que sufren de hipertensión arterial o patologías inflamatorias intestinales (colon irritable, hernia de hiato, etc.). Y un último consejo, siempre se deben realizar bajo la supervisión de un profesional, ya que, al ser ejercicios muy técnicos, resulta muy fácil lesionarse.

Por: Elena Valiente - Fisioterapeuta especializada en Suelo Pélvico. Instagram: @valientelena
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