Domingo, 07 Junio 2020 11:39

Un viaje en el tiempo a pocos kilómetros de Madrid - Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Escrito por Alejandro Espinar
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El Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial es un monumento que resume las aspiraciones ideológicas y culturales de la época, impulsadas por el Felipe II, del “Siglo de Oro” español. Situado en la Cuenca del Guadarrama, apenas a 51 Km de Madrid, El Escorial emerge como una de las construcciones más importantes de la arquitectura española y universal.

Felipe II ideó sus funcionalidades dentro del complejo para cubrir distintos objetivos, siendo el principal, túmulo funerario que consolidaría la legitimidad dinástica. Esenciales en su conjunto con la Biblioteca Real.

La creación del monasterio todavía plantea interrogantes. Felipe II, rey con más poder en aquella época, trasladó la corte de Toledo a Madrid, y en sus proximidades buscó un lugar adecuado para albergar los restos mortales de su padre, el emperador Carlos V.

Finalmente, El Escorial se convirtió en su obra maestra: palacio, iglesia y convento. A menudo se ha descrito, como “la ciudad de Dios” que llama la atención y nunca deja indiferente.

La construcción de tal gigantesca obra tardó más de dos décadas en levantarse, iniciando sus obras en 1523 por Juan Bautista de Toledo, que había trabajado en el Vaticano como ayudante de Miguel Ángel, le corresponde la disposición de la planta general y la mayor parte de las trazas. Su fallecimiento puso en manos la terminación del proyecto a Juan Herrera. A Él se deben los rasgos más esenciales del cónclave, terminando el proyecto en 1595. Felipe II moriría el 13 de septiembre de 1598, pudiendo ver concluida su gran obra. A pesar de que tenía un estricto carácter privado, al servicio en exclusiva del rey y su corte. Los primeros Borbones no sintieron especial apego al Real Sitio. Es más, eligieron la Granja de San Ildefonso como su residencia vacacional de la corte, lugar de paso para la comitiva real.

Fue Carlos III, llamado “el Alcalde de Madrid”, quien revitalizó de nuevo la actividad en San Lorenzo. Donde dedicaba sus días estivales a practicar su gran afición, la caza.

La facha principal del edificio da la entrada al Patio de los Reyes, siendo la fachada de la Basílica lo que más nos llama la atención, dominando todo el patio y está presidida por las estatuas de los seis reyes de Judea.

La basílica, es la razón principal de la creación del monasterio. De planta griega con tres naves, cuatro grandes pilares sostienen la cúpula de 92 metros de altura, a semejanza de la de San Pedro del Vaticano.

A medida que avanzaban las obras bajo la atenta mirada de Felipe II, el edificio iba modificando sus escalas. Terminó adquiriendo proporciones de vértigo, 16 patios, 15 claustros, 88 fuentes, 9 torres, 1.200 puertas, 2.600 ventanas, 86 escaleras… Este majestuoso rectángulo de granito tiene más de 200 metros de largo por 162 de ancho. Además, cuenta con más de 40 capillas. El coro compuesto por un total de 124 sillas, fue diseñado por Juan de Herrera y realizado por el ebanista italiano Giusseppe Flecha.

El patio de los Evangelistas, diseñado por Juan Bautista de Toledo y modificado posteriormente por Juan Herrera, sigue el modelo claustral formado por un jardín rodeado de dos pisos de arquería, uno dórico y otro jónico. Desde el punto de vista arquitectónico, se trata de uno de los elementos más importantes de todo el edificio, siendo considerado uno de los más bellos del mundo. El jardín se crea en forma de cruz, ocupando el centro el Templete de los Evangelistas.

Las salas capitulares muestran cuadros de Tiziano, Ribera, Velázquez, El Greco o de Tintoretto, así como otros autores de la escuela veneciana.

La creación de los panteones reales fue el motivo principal de la construcción por parte de Felipe II en el monasterio de El Escorial, siendo su hijo Felipe III quien continuó con el proyecto respetando los deseos de su padre. Se encuentra bajo el altar mayor de la basílica. De estilo barroco y planta circular cubierta con bóveda de media naranja, está construido con mármoles y bronces dorados. Felipe III contó para el proyecto con Juan Gómez de Mora y con Giovanni Battista Crescenci. La finalización se produjo en 1634, reinando ya Felipe IV.

Las urnas con los restos de los monarcas esta dispuestas en orden cronológico, desde Carlos I hasta don Juan de Borbón, abuelo del rey actual Felipe VI.

El patio de los Evangelistas, diseñado por Juan Bautista de Toledo y modificado posteriormente por Juan Herrera, sigue el modelo claustral formado por un jardín rodeado de dos pisos de arquería, uno dórico y otro jónico. Desde el punto de vista arquitectónico, se trata de uno de los elementos más importantes de todo el edificio, siendo considerado uno de los más bellos del mundo. El jardín se crea en forma de cruz, ocupando el centro el Templete de los Evangelistas. Las salas capitulares muestran cuadros de Tiziano, Ribera, Velázquez, El Greco o de Tintoretto, así como otros autores de la escuela veneciana.

La creación de los panteones reales fue el motivo principal de la construcción por parte de Felipe II en el monasterio de El Escorial, siendo su hijo Felipe III quien continuó con el proyecto respetando los deseos de su padre. Se encuentra bajo el altar mayor de la basílica. De estilo barroco y planta circular cubierta con bóveda de media naranja, está construido con mármoles y bronces dorados. Felipe III contó para el proyecto con Juan Gómez de Mora y con Giovanni Battista Crescenci. La finalización se produjo en 1634, reinando ya Felipe IV.

Las urnas con los restos de los monarcas esta dispuestas en orden cronológico, desde Carlos I hasta don Juan de Borbón, abuelo del rey actual Felipe VI.

Jardines del Monasterio

Sus bellas formas geométricas lo convierten prácticamente en una galería de arte floral, los jardines también tenían que estar a la altura. Felipe II no escatimó en gastos y contrató a los mejores jardineros de la época para crear aquí su sello personal. El conjunto de los jardines de divide en tres áreas por su extensión, recibiendo cada una los nombres de ‘El rey’, ‘Los frailes’ y el de ‘Los convalecientes’. Un paraje natural así, en pleno monasterio, es un lugar ideal para recorrerlo y disfrutar de las figuras florales que lo conforman, sin perder de vista el imponente lago aledaño que mantiene fresco y verde este lugar durante todo el año.

Precios: Tarifa Básica: 12 euros

Tarifa Reducida: 6 euros

Horario verano: Martes a Domingo 10:00 - 20:00

Texto y fotografía por Alejandro Espinar

Instagram: @espinarphotography
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